Estimulación magnética para frenar el alzhéimer y el párkinson

Hasta ahora sólo se usaba como terapia en Estados Unidos contra la depresión. Científicos españoles lideran una nueva investigación de la técnica centrada en la rehabilitación cognitiva.

El aumento de la esperanza de vida en España hace muy previsible el incremento de las enfermedades neurodegenerativas, hasta el punto de que constituirán el grupo de patologías más prevalentes en nuestro país. Actualmente, según los datos que ofrece la Alianza Española de Enfermedades Neurodegenerativas (Neuroalianza) sobre dos de las más prevalentes, la enfermedad de Parkinson afecta a 150.000 españoles, y uno de cada cinco afectados tiene menos de 50 años. Por su parte, en el caso del alzhéimer lo padecen el 10% de las personas mayores de 65 años y el 50% de las que superan los 85.

El alzhéimer y el párkinson afectan aproximadamente a más de 877.000 españoles, según datos de NeuroalianzaCon este gran porcentaje de población adulta que sufre constantemente los efectos de las enfermedades neurodegenerativas, los especialistas destacan la importancia de que estén adecuadamente tratadas, ya que si no es así, desembocarán en mayores problemas no sólo para los pacientes, sino también para sus familiares y cuidadores. De este modo, para estos afectados es necesario disponer de tratamientos adecuados y una atención sanitaria idónea para el correcto manejo de su enfermedad y prevenir su agravamiento o deterioro, sobre todo si se tiene en cuenta que de momento no tienen curación.

En este sentido, es cada vez más necesaria la investigación al respecto desde distintos puntos de vista, tanto para ese fin, como para paliar los efectos de sus síntomas e incluso retrasarlos. España destaca en estos momentos en el ámbito científico del alzhéimer y el párkinson al protagonizar distintas investigaciones sobre estas enfermedades. Una de ellas se centra en la estimulación magnética transcraneal (TMS, en sus siglas en inglés), una tecnología que hasta el momento sólo se había aplicado como terapia contra la depresión en Estados Unidos.

La estimulación magnética transcraneal permite establecer relaciones causales entre conducta, cognición y actividad cerebral, y no únicamente correlaciones, como sucede en otras técnicas neurofisiológicas o de neuroimagen. Asimismo, permite modular la actividad cerebral a largo plazo, lo que la convierte en una técnica con prometedoras aplicaciones terapéuticas en aquellas alteraciones en las que se busque generar modificaciones de la actividad cerebral.

La directora del Cognitive NeuroLab y del grupo de investigación de Neurociencia Cognitiva y Tecnologías de la Información de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), la doctora Elena Muñoz-Marrón, explica a SaluDigital.es que se trata de una técnica bastante reciente. En concreto, se empezó a utilizar por primera vez a finales de los años 80 y está basada en la inducción electromagnética. “Genera un campo magnético a través de una bobina que se coloca en el cerebro del paciente hasta inducir una corriente eléctrica en el cerebro”. Además, añade esta especialista, “en función de los parámetros que utilices en dicha estimulación se inhiben las neuronas de esa área, es decir, que dejan de funcionar, o por el contrario se aumenta su estabilidad”.

«Lo que queremos es demostrar la eficacia de esta técnica para mejorar sobre todo los problemas de memoria y de las funciones cognitivas un poco más complejas»La TMS es una técnica que se utiliza con frecuencia en la investigación de neurociencia básica, en estudios con voluntarios sanos con el objetivo de entender mejor el funcionamiento del cerebro. Sin embargo, actualmente su ámbito de aplicación se está ampliando poco a poco a otro tipo de ensayos clínicos. “Nosotros estamos poniendo en marcha una investigación en pacientes con alzhéimer y otra con párkinson. Lo que queremos es demostrar la eficacia de esta técnica para mejorar sobre todo los problemas de memoria y de las funciones cognitivas un poco más complejas, como la memoria de trabajo (funciones ejecutivas que incluyen la planificación, la capacidad para mantener mentalmente información y poder trabajar con ella, etcétera)”, explica Muñoz-Marrón.

PRIMEROS RESULTADOS PARA DESPUÉS DEL VERANO

La máquina de estimulación magnética transcraneal pertenece al laboratorio de la UOC y actualmente se encuentra instalada en el Hospital de Sant Pau de Barcelona, en un espacio cedido para la investigación, donde se realizan las pruebas en pacientes con párkinson. Todavía no se conoce el número exacto de personas a las que se atenderá, ya que se realizará en distintas fases.

“La dificultad añadida es que es necesario formar grupos de pacientes homogéneos para que se pueda ver realmente cómo mejoran los síntomas”, explica otro de los doctores al frente de la investigación Diego Redolar-Ripoll. Por su parte, la doctora Muñoz-Marrón añade que “después del verano esperamos tener resultados preliminares de los casos de alzhéimer y probablemente también de los de párkinson. Aún no sabemos en qué medida mejorarán los síntomas, pero estamos convencidos de que los pacientes conseguirán una mejor calidad de vida”.

Los expertos aseguran que esta técnica permitirá mejorar la memoria y aumentar la independencia funcional de las personas afectadas por estas enfermedades, lo que se traducirá en una menor dependencia de sus familiares. Se trata, además, de un complemento a otros tratamientos. En este sentido, no hace falta dejar la rehabilitación u otras recomendaciones médicas para someterse a estas pruebas.

¿EFECTOS SECUNDARIOS?

Los especialistas aseguran que los efectos secundarios de la TMS son muy leves. “De hecho, es una técnica muy segura y con muy pocos efectos secundarios, menores que los de la medicación que tienen que tomar estos pacientes, que es bastante potente”, dice la doctora Elena Muñoz-Marrón. Además, esta especialista hace hincapié en que “no es incompatible, es decir, no tienes que dejar ningún tratamiento que estés haciendo, ni médico ni de carácter psicológico, rehabilitador. Es un tratamiento más y de hecho, por las investigaciones que hay hasta el momento, se demuestra más eficaz de manera combinada”.

Los expertos que conocen esta tecnología destacan que durante la prueba el paciente o voluntario sano, en el caso de participantes en determinadas investigaciones, “no sienten nada. Es como si te estuvieran golpeando suavemente con el dedo en la cabeza”. Los tratamientos con TMS suelen durar aproximadamente las dos semanas a través de sesiones regulares y progresivas con el objetivo de que los efectos positivos en el cerebro se mantengan a largo plazo el máximo tiempo posible.

¿CUÁNDO ESTARÁ DISPONIBLE PARA LOS PACIENTES?

Las investigaciones de la estimulación magnética transcraneal en pacientes con alzhéimer y párkinson son incipientes y aún queda un largo camino hasta que los sistemas sanitarios como el español puedan llegar a implantarlo en este caso en el Sistema Nacional de Salud. De hecho, la TMS sólo está aprobada por el momento por la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA, en sus siglas en inglés) como terapia contra la depresión. “Esto favorece que se pueda implementar en otros sistemas sanitarios a nivel mundial, pero imagino que para que sea aprobado se necesitará muchísima más investigación que corrobore los resultados que los grupos que estamos iniciando la investigación encontremos”, aclara la doctora Muñoz-Marrón.